
La corrupción es aireada en los países democráticos, que viven en crisis permanente. No conocemos escándalos políticos en Rusia, China, Irán o Nicaragua. Es improbable que un enjambre de periodistas se arremolinen en las puertas del Kremlin o en la sede del Partido Comunista chino pidiendo información sobre irregularidades. Nadie las sabe. No hay periodismo.…











